“No existe camino para la paz, la paz es el camino”

Por: Andrés F. Vargas Gärtner | @andresvgartner

procesopaz

“Odio la guerra como sólo un soldado que la ha vivido puede hacerlo, sólo como alguien que ha visto su brutalidad, su futilidad, su estupidez”
General Dwight D. Eisenhower

Colombia es un país de mujeres hermosas, el mejor café suave del mundo, gran diversidad tanto vegetal como animal y ha dado mucho de que hablar en los últimos años y no es para menos, el conflicto interno más largo de la historia se ha albergado aquí y está ad portas de ver su final, si el grupo insurgente y narco-terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) lo permite, claro está. Aunque al mundo se le ha entregado información de las intenciones de paz que tiene este grupo, los avances históricos y el desescalamiento del conflicto, no todo es color de rosa y en esta columna explicaré el porque.

Vivimos uno de los conflictos armados internos más prolongados en el mundo, el cual sobrepasa los cincuenta años de historia con aberrantes prácticas de guerra y graves consecuencias que han afectado a la población civil en su derecho a la vida, la integridad física y su desarrollo social, económico y cultural. Las autodenominadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, se constituyen como uno de los principales protagonistas de esta confrontación armada y prácticamente los creadores de semejante barbarie que ha dejado un saldo de muertes que supera a los miles y millones de víctimas que claman por justicia; en septiembre de 2012, en un arriezgado giro al conflicto, el presidente Juan Mauel Santos le dijo no más a la guerra e inició formalmente con una mesa de diálogo en La Habana para buscar un fin definitivo al conflicto.

Pero, Ser o no ser, una frase que desde Shakespiare ha demostrado la analogía del estar entre la espada y la pared, es ahora, el momento en el que los colombianos nos preguntamos si creer o no creer.

Oh tan anhelada paz, un derecho que se nos ha arrebatado a los colombianos dónde cáda vez es más largo el camino hacia el final del túnel en el que toda intención de paz por pate del gobierno se ha visto opacada por el derramamiento de sangre y los diversos atentados terroristas que afectan no sólo a los colombianos, sino que tambien afectan el medio ambiente dejando problemas que demoraran años para la restructuración del ecosistema.

“Que se tenga el máximo de documentación, hagan filmes, graben testimonios; porque ha de llegar un día en que algún idiota se va a plantar y decir que esto nunca sucedió” es la frase célebre del General Dwight D. Eisenhower, cuando las tropas Norteamericanas descubrieron el holocausto de Hitler en la Segunda Guerra Mundial; hoy día es fácil identificarse con palabras como las emitidas por Eisenhower en 1954 ya que en el globo es muy poco conocida la situación real que atraviesa la nación colombiana, incluso, en países tan cercanos como Brasil, Argentina o Ecuador las referencias que se tienen acerca del conflicto interno colombiano son apenas las emitidas por noticias internacionales que para ser franco son vagas y pasan muy por encima la información dejando un agujero de la realidad colombiana que como internacionalista, en la misión que se me ha dado, es más que una obligación mostrar a la comunidad internacional la barbarie por la que pasa Colombia y demostrar que el grupo terrorista Farc no es más que la mayor muestra de la cobardía y desacato a la ley que pueda verse en un conflicto armado.

Dice el Presidente Santos que se debe creer en el proceso y que todo “va sobre ruedas” pero para ello se es necesario que las Farc demuestren voluntad y creen confianza en sus intenciones pacíficas ya que lo más importante, al final, no es lo que se pacte o hable en una mesa de diálogo, sino los actos y hechos; es cierto que la guerrilla de las Farc ha dicho cumplir con sus promesas y los ceses al fuego unilaterales decretados (que de hecho, se dará inicio a un nuevo cese a partir del 20 de Julio, día de la independencia nacional, extendido, según el presidente, por 4 meses). Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, haciendo a los colombianos preguntarnos ¿a qué juegan los terroristas? ¿Existe una doble moral en Colombia?

En los últimos días el Presidente Santos en una entrevista periodística dio a conocer su intención de un desescalamiento verbal del conflicto, donde así como se ha efectuado una reducción en las operaciones militares, dando un paso agigantado y en extremo arriezgado para llegar al fin del conflicto, consideró que también debe hacerse en el lenguaje buscando evitar que se haga inferencia a las Farc como terroristas o criminales, simplemente como Farc.

La última decisión del presidente ha generado rechazo por parte de algunos sectores sociales y políticos en vista de que ven como una burla e idiotez el no llamar las cosas por su nombre y es que con más de 57 ataques terroristas de alto impacto en los últimos dos meses se hace inconcebible no llamar a un terrorista por lo que es; ahora bien, el presidente insiste en que ello no es dar una impunidad verbal, que es simplemente un llamado a la tolerancia y respeto para aminorar “la llama” del conflicto.

A nadie se le miente, el proceso de paz si ha tenido resultados positivos, pero ha sido una pequeña parte con relación a la guerra que se lleva, por ejemplo, en días anteriores inició el programa de desminado conjunto entre Ejército y Farc pero con un lamentable resultado de un Soldado muerto tras activar una Mina.

Otro de los puntos tratados fuertemente en esta negociacion es el pago de penas privativas de la libertad por parte de los miembros de las Farc; es cierto que NADIE va a negociar para ir a la cárcel, también es cierto que la CIJ aprueba casi cualquier tipo de privación judicial a la libertad, incluso podría prohibirse a los miembros de las Farc salir de Colombia durante 30 años haciendo de las fronteras nacionales los “barrotes” de su celda, algo poco lógico.

Vivimos un enredo de desinformación incluso en Colombia, dónde el gobierno acepta y propone sin tomar en cuenta a su pueblo; simplemente queremos ver una paz que nuestros padres ni siquiera conocen y nuestros abuelos tienen vagos recuerdos, pero lease bien, una paz sin impunidad jurídica en la que el post conflicto se vea de la mano con la reconciliación y arrepentimiento de los criminales que para bien de todos es mejor que paguen una condena ejemplar.

INFORMACIÓN DEL AUTOR

Sin títuloANDRÉS F. VARGAS GÄRTNER – DIRECTOR GENERAL POLIBAR.ORG
Columna: Opinión
e-mail: andresvgartner@gmail.com
Twitter: @andresvgartner
Colombiano

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