POLIBAR

Una nueva perspectiva de la realidad internacional

El martirio de ser profesor en Colombia

Por: Daniela Camargo Camacho

Dibujo

Existen varios tratados internacionales que expresan cómo la educación es un derecho y una obligación del Estado frente a los individuos, sin embargo, en Colombia la educación se ha convertido en un privilegio de una minoría y no es un derecho garantizado para toda la población. Pero en el país no sólo sufren las personas que quieren acceder al sistema educativo, sino que al problema se le suman los maestros que por estos tiempos decidieron alzar su voz y reclamar al gobierno sus derechos laborales.

Dentro de mi familia hay varios profesores, empezando por mis padres que desde muy jóvenes entregaron su vida a este oficio, ambos trabajaron en colegios distritales y desde siempre les he escuchado lo mal que les pagan a los docentes, que los salarios escasamente les alcanzaba para pagar todas las cuentas y fue una situación que tuvieron que lidiar toda su vida, inclusive hoy ya pensionados afirman que esa pensión no es nada a comparación de todo el tiempo y esfuerzo que entregaron hacia los estudiantes.

Entonces, los docentes tienen la razón al exigir que el gobierno les pague más, pues los profesores de los colegios públicos son los que más se ven afectados, y lo que es más triste es que muchos de ellos son excelentes académicos, con títulos universitarios, maestrías y doctorados, y los estudiantes desaprovechan la oportunidad de aprender no sólo temas como biología, matemáticas, química, inglés, sino de la vida en general.

Si bien es cierto que tras varias semanas en que no se dictaron clases en los colegios distritales y el gobierno se sentó a negociar con los dirigentes de FECODE (Federación Colombiana de Educadores), es claro que detrás de todo siempre está el juego político y los intereses ya sean del gobierno o del sindicato que supuestamente aboga por los derechos de los maestros, pero al fin de cuentas cuando acaba el paro y se firman un sin número de acuerdos, todo vuelve a ser igual, los maestros siguen en las mismas condiciones de sueldo precario y una mísera pensión de por vida. Recordemos el paro agrario que conmocionó a Colombia en 2013, todos se solidarizaban con los campesinos que decidieron salir a protestar a exigir sus derechos y una mejor calidad de vida, y apenas cerraron las negociaciones con el gobierno, en el campo se siguen viviendo las mismas condiciones precarias que antes del paro, así que no veo por qué el paro de los educadores vaya a ser diferente.

El sistema educativo en el país siempre ha estado abandonado, los presidentes de turno no le prestan la atención que deberían y se focalizan en los temas bélicos para ver si algún día acaba esta guerra que ha maltratado tanto a los colombianos. No obstante, el paro de este año le cayó al presidente Santos como un baldado de agua fría, pues no esperaba que los docentes se movilizaran y pararan actividades en los colegios de todo el país, pero esto sirve para que el gobierno abra sus ojos y vea que el famoso derecho a la educación es una utopía contenida en leyes, decretos y en la propia Carta Política, mientras otros países brindan una muy buena educación a su población y los profesores ganan lo que les corresponde, en Colombia todos tienen que pedirle limosna al Estado para que efectivamente brinde educación y pague justamente a estos héroes del conocimiento.

Así como la gente se solidarizó con los campesinos en el paro agrario, deberían haber hecho lo mismo con el paro de los profesores, porque somos pocos los afortunados que accedimos a una buena educación y durante tantos años nos enseñaron el arte de vivir y ser mejor persona, pues los profesores son quienes engendran en las futuras generaciones los valores morales que a algunos les quedan y siguen propagando, mientras que otros sedientos de poder olvidaron completamente a estas personas.

Es por esto que la sociedad colombiana debe agradecer a los docentes, porque son ellos los encargados de forjar el futuro del país y ojalá algún día la educación en Colombia sea valorada como un tesoro y no sea un punto más en las agendas de los políticos que tanto hablan de derechos, valores y principios, cuando son ellos mismos los encargados de volver al sistema educativo un negocio donde las instituciones privadas son las únicas que se ven beneficiadas, mientras el pueblo entero sufre las consecuencias de no saber leer ni escribir, y los maestros continúan dictando clases y reservando sus opiniones, porque no se sabe quién es más peligroso si el gobierno o los famosos sindicatos ávidos de recolección de almas puras e inocentes.

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Información del autor

DANIELA CAMARGO - copia

DANIELA CAMARGO CAMACHO – COLUMNISTA POLIBAR.ORG Columna: Opinión

E-mail: camargod90@gmail.com

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